Holst Garn nació de una añoranza. Helle Holst teje desde que tiene memoria: tejer es para ella tan natural como respirar, una vida sin ello es impensable. Siguió con entusiasmo cómo el tejido evolucionó en los últimos años: hilos deliciosos, diseñadores talentosos, maravillosas instrucciones. Pero algo le faltaba: la libertad de elegir exactamente los colores que su corazón deseaba, sin tener que decidirse por toda una colección.


















